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Retrato de joven

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Sabana Redonda, Lara, Venezuela

Joven emprendedora

Impact Hub, Caracas, Venezuela

Mujer de Birongo

Birongo, Miranda, Venezuela

Retrato de la risa

Birongo, Miranda, Venezuela

Separate lives - Phil Collins

Vivo esos días largos, cargados de soledad

Voy de un sitio a otro...
camino sin mucho ahínco...
saltando de un espacio al siguiente...
libre y silente.

Trabajo cada instante...
elaboro miles de cosas...
imágenes, ideas, frases...
todo vacío.

Alrededor veo ruinas...
una nación que se desmorona...
unos pasos que no son míos...
mis ecos ausentes y perdidos.

No hay voces que me distraigan...
un mudo zumbido está presente...
clama una vorágine de anhelos...
por una conversación cualquiera.

Así mis dedos deambulan...
pasando página tras página...
de una libreta en blanco...
de mi historia jamás contada.

Levantar la mirada y suspirar...
por recuerdos que ya no están...
una familia, unos abrazos...
la carencia de mi hogar.

Ánima en pena es mi símil...
expío pecados que no comprendo...
no encuentro justicia en tal condena...
de seguir vivo, aún cuando estoy muerto.

Vivo unos días amargos, cargados de soledad


Reconozco que no soy fuerte

Me abandono...
me entrego y doy por vencido...
pido clemencia para el caído.

Esta hambre insatisfecha...
es la mengua por afectos...
un abrazo o un te quiero...
que me reponga los huesos.

Pido tregua por humanidad...
un descanso en la batalla...
una mirada de paz...
que no soslaye mi alma.

El asedio rindió sus frutos...
las catapultas han llovido desesperanza...
los arcabuces tumbaron la fe a mis guerreros más bravos...
estaban llenos de desconsuelo.

Izo alto mi bandera blanca...
pido cese la metralla...
y que no vuelen más estas balas...
recubiertas de desdén y grabadas en mi espalda.

Porque este dolor no mata...
sólo tortura, arrebata...
volando los sueños más altos...
dejando ruinas ingratas.

Más de dos décadas...
lleva sin fin mi batalla...
y siempre he estado perdido...
más quise morir peleando.

Hoy no hay honor en esta guerra...
sólo fragilidad y pena...
nadie es héroe ni villano...
menos yo que vivo amargo.

Quiero un tratado de paz...
entre mi corazón y mi alma...
para que puedan seguir juntos...
sin contienda ni enemigos.

Ya hoy pido clemencia...
no queda nada de mi fuerza...
le pedí al cielo auxilio...
y nunca obtuve respuesta.

Reconozco soy muy débil...
para dejar de amar a fuerza...
mi voluntad no se opone...
pero el corcel ya no corre.